El comercio electrónico no solo es una herramienta para afrontar la crisis actual, sino también una forma de seguirle el paso a la Cuarta Revolución Industrial.

En los últimos años, el e-commerce ha ganado terreno en el país. Según el Ministerio de Comercio, Colombia es la cuarta economía en América Latina en esta modalidad de ventas y el sector representó el 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB).

Además, con la llegada de la pandemia COVID-19, este se ha convertido en una necesidad. Teniendo en cuenta que entre los sectores más afectados por la crisis está el comercio al por menor, el e-commerce no solo puede ser una herramienta para el abastecimiento de los hogares colombianos, sino también una forma en que muchos pequeños y medianos empresarios pueden salir a flote.

“Ahora, más que nunca, las empresas necesitan reinventarse. Las contingencias y el cambio son sin duda la constante a las que se enfrentan en la búsqueda de su supervivencia”, explica la experta en Riesgos Laborales y estudios sobre Organizaciones de Areandina, Carla Johana Martínez.

Cómo lo señala Martínez, la tecnología es el mejor aliado para este tipo de procesos. Ya que juega papel esencial como estrategia para salvar la operatividad de las organizaciones. “Afortunadamente, en la actualidad hay una gran variedad de herramientas y servicios disponibles para ayudar a los colaboradores a ejercer sus funciones desde casa de manera efectiva y así garantizar que las empresas puedan seguir funcionando”, añade.

La experta recomienda cuatro herramientas digitales a tener en cuenta:


“El éxito dependerá, en gran medida, de la construcción de un plan de continuidad del negocio según las necesidades de cada organización que permita el aprovechamiento de las herramientas tecnológicas para poner en marcha las estrategias de recuperación organizacional de cara a la coyuntura por el COVID- 19”, aclara Martínez.

Más allá de pensar en la contingencia inmediata, adoptar las nuevas tecnologías y diversificar los canales de ventas también es la manera de adaptarse a esos grandes cambios y no quedarse atrás en un mundo que cambia a pasos agigantados en plena Cuarta Revolución Industrial.